Los arqueólogos también sufren la crisis, pero su vocación les da ánimos para seguir investigando y romper los tópicos

Piergiorgio M. Sandri

Barcelona

 

 

Carme lleva botas altas de caminar y pantalones tipo militar de color verde. Fuma un cigarrillo de vez en cuando. Camina supervisando máquinas excavadoras y cuando hace falta sube al terrado del castillo medieval donde trabaja, mediante una escalera un tanto precaria apoyada en la pared. Protege su cabeza con un casco de obra. Verónica pasa el día delante de un ordenador en un diminuto despacho de la universidad, situado en un sótano cercano a un almacén de restos de esqueletos humanos. A su derecha, un microscopio de laboratorio con distintas placas. La pantalla de su computadora está repleta de cálculos estadísticos y fórmulas químicas. 

Cuesta imaginarlo, pero ambas mujeres desempeñan la misma profesión: son arqueólogas. Si poco tienen en común entre ellas, aún menos lo tienen con la mitología de Indiana Jones: ni rastro del látigo empolvado y aún menos del sombrero de piel desgastada. Tampoco tienen pinta de haberse balanceado sobre puentes de bambú colgados sobre un río repleto de cocodrilos hambrientos. 

Se puede discutir si el personaje cinematográfico interpretado por Harrison Ford, el prototipo del arqueólogo aventurero de acción (que el director Steven Spielberg acaba de jubilar), ha sentado bien o mal a la reputación del colectivo. Por un lado, ha sacado del anonimato a unos profesionales poco reconocidos y con poca visibilidad. Pero, por el otro, ha difundido unos tópicos que, como se acaba de describir, no corresponden a la realidad. ¿Cómo vive de verdad un arqueólogo? Lo primero que hay que decir es que, hasta hace poco esta profesión ni siquiera tenía una carrera como tal. Los primeros arqueólogos de principios del siglo XX eran casi unos románticos y en sus investigaciones sí había cierta vertiente artística o aventurera. Eran, en el mejor de los casos, licenciados en Historia o en Filosofía y Letras que se dedicaban a buscar nuestro pasado olvidado bajo tierra. La administración hacía la vista gorda y, por otra parte, había muchos terrenos desconocidos que explorar. En otros casos, eran coleccionistas que querían recuperar piezas olvidadas. Simplemente hacían de arqueólogos. 

Ahora, ya entrados en el siglo XXI, el oficio se ha profesionalizado y el marco laboral ha quedado institucionalizado. En España, desde hace un par de años, con los nuevos planes de estudios, además de los másters, por primera vez existen facultades de Arqueología, aunque todavía no ha salido la primera promoción. Pero esto no despeja las incógnitas: una vez terminados los estudios, ¿cuál es la realidad? ¿En qué consiste este estilo de vida?

“Existe una imagen bucólica de la profesión, pero el arqueólogo hoy en día tiene que hacer trabajo de campo en coordinación con su equipo. Y no todos los arqueólogos van por ahí con pinceles en la mano. En este oficio existe un componente burocrático importante: hay que pedir permisos, porque para excavar siempre se precisa una autorización”, recuerda Gemma Caballé, de ADAC, Associació d’Arqueòlegs de Catalunya. “Es cierto: se necesita tener un cierto aguante físico, ya que al cabo del día acabas con la espalda machacada. Pero es un trabajo delicado y de hormiga, no de fuerza. Puedes tener suerte, no obstante se precisa paciencia: el reconocimiento llega al cabo de los años”, explica. 

Casi todos los arqueólogos sueñan con encontrar la tumba del faraón perdido, pero la realidad es que una de las salidas profesionales más comunes es la inspección arqueológica previa a la construcción de una obra, pública o privada. “En el fondo esta profesión tiene poco glamur. Un arqueólogo casi nunca decide dónde excavar: lo decide la constructora”, explica Carme Subiranas, de la empresa ARCS Patrimoni Cultural, que está terminando excavaciones en el castillo medieval de Vallmoll, en la provincia de Tarragona. “Hacemos los mismos horarios que los albañiles en una obra. Y las relaciones con los promotores pueden llegar a ser difíciles”. 

Pues sí: los arqueólogos se ven como estorbos al desarrollo de planes urbanísticos, ya que con sus descubrimientos pueden paralizar una obra. Una vez comprobada la existencia de algunos restos, ellos son los que redactan las llamadas memorias, en las que queda constancia de los descubrimientos, para que las autoridades públicas correspondientes hagan sus propias valoraciones. 

La verdad es que, en los años del boom económico, la arqueología ha sido una actividad subsidiaria del urbanismo. Xavier Hernández, catedrático de Didáctica de las Ciencias Sociales, Geografía e Historia de la UB y miembro de la plataforma SOS Museu d’Arqueologia explica que, “a raíz delboom de la construcción, en los años 90 se pagaron legiones de arqueólogos para llevar a cabo una actividad que yo llamo arqueología del cemento, que lo único que han producido son memorias rápidas. Pero estas memorias no han sido capaces de traducirse en informes idóneos para publicaciones científicas”. 

Hoy por hoy, ese boom de la arqueología ha terminado. Francesc Florensa, de la empresa Atics, hace un análisis muy duro. “Hemos notado la crisis en todos los sectores. La construcción y la promoción inmobiliaria han frenado en seco y la bajada de la obra pública ha sido muy fuerte. Muchas empresas de arqueología han desaparecido”. Para Florensa, quien aspire a convertirse con este oficio en el Indiana Jones del siglo XXI no debería hacerse demasiadas ilusiones. Los esfuerzos que supone la profesión, como desplazarse durante temporadas fuera de casa, ir en constante búsqueda de un proyecto de investigación, no siempre tienen el reconocimiento social y económico esperado (y deseado). “Uno no tendría que tener demasiadas expectativas. El arqueólogo es un mileurista, no tiene trabajo todo el año y todo es muy precario”, advierte. 

La Administración también tiene su parte de responsabilidad. Según Xavier Hernández, “España no cuenta con una verdadera política cultural. Las instituciones han pensado exclusivamente en encargar equipamientos culturales a grandes arquitectos, con el resultado de que se excava muy poco en nuestro país”. Otro problema es el sistema de financiación pública, que está en manos de las comunidades autónomas. Esto hace que se impulsen las investigaciones de carácter local, pero las misiones arqueológicas internacionales a otros países quedan prácticamente huérfanas de ayudas. 

Con este panorama, para ejercer de arqueólogo se necesita mucha moral, pasión y vocación. Vistos desde fuera, estos profesionales pueden parecer unos bichos raros, más interesados por el pasado que por vivir el mundo presente. Una vez, con cierto sarcasmo, la escritora británica Agatha Christie dijo: “Cásate con un arqueólogo. Cuanto más vieja te hagas, más encantadora te encontrará”. 

Sin embargo, quien se dedica a esta profesión asegura que, pese a todo, el trabajo compensa. Hace muchas décadas, cuando todo era más improvisado, el arqueólogo lo hacía todo: excavar, investigar, dibujar, analizar. En la actualidad esto ya no es así. El arqueólogo moderno tiene que rodearse de profesionales de varias disciplinas: filólogos, arquitectos, paleontólogos... Es un ambiente intelectual muy estimulante. 

Porque una cosa está clara: una persona por sí sola, por muchos conocimientos que tenga, ya no puede abarcarlo todo. “Entre los arqueólogos coexisten varias figuras: están los que pasan meses en el campo de trabajo, pero cojean en el momento de hacer informes y viceversa. Lo más importante es la capacidad de observación, de entender el descubrimiento, de interpretarlo”, señala Josep Maria Gurt, catedrático de Arqueología de la UB. 

José Manuel Galán representa tal vez el modelo de arqueólogo al que aspiran muchos que quieren dedicarse a esta profesión. Lidera una expedición española en Egipto. Empezó hace diez años en Luxor, con la ayuda de patrocinadores privados y está considerado como unos de los máximos expertos en arqueología egipcia. Una vez más, Galán invita a ser realistas y a no caer en ilusiones: “Mi día a día está en la oficina aquí en Madrid. La excavación dura unas semanas, pero luego hay que estudiar lo que se encuentra, fecharlo, entenderlo. El 80% del trabajo de un arqueólogo es trabajo de mesa. Porque luego tienes que divulgar, interpretar y publicar lo que has encontrado. En la arqueología, la excavación tiene que ser el medio, no el fin”, avisa. 

En efecto, lo que hace un buen arqueólogo no es tanto el descubrimiento en sí, cuanto la interpretación que se da del mismo. Por poner un ejemplo, si se encuentran restos de cerámica antigua en unas excavaciones, a partir del análisis geológico y mineralógico de los materiales, se puede deducir su zona geográfica de procedencia y de ahí suponer la posible existencia de rutas comerciales en el lugar del yacimiento. Para llevar a cabo este análisis, la pica, la pala y el pincel no son suficientes: ¡se precisan conocimientos de química orgánica! Con todo, esta rama de arqueología más científica, muy sugestiva, es minoritaria y una de las más difíciles que conseguir. José María Gurt explica que el arqueólogo que quiere seguir investigando en el ámbito universitario y conseguir un doctorado a menudo ha de irse al extranjero. Y que cuando vuelve a España, su futuro tampoco está asegurado. Así que muchos acaban trabajando en museos o en institutos de conservación del patrimonio y aparcan sus sueños. 

Ahora bien, si la arqueología no goza de su mejor salud, los que se dedican a ello no pierden las esperanzas y son conscientes de la riqueza social de su trabajo. Aseguran que les pagan para hacer lo que más le gusta. Y cuando se encuentra algo inesperado durante la búsqueda en un yacimiento, la emoción se dispara. “Fui a excavar durante un mes y no apareció nada. De repente, chocas con algo inesperado… Y así es como funciona”, recuerda Florensa. “Una vez que sale algo de la tierra, ves a todo el mundo en el campo que corre a ver lo que ha salido. Es algo que ilusiona”, dice Salvador Musté, de la empresa Recop. 

Galán reconoce que en su profesión hay que superar muchas dificultades a diario, pero que el desafío merece la pena. “Cada vez es más difícil justificar unas excavaciones. Sólo se mira lo práctico: la posibilidad de hacer un parque arqueológico, en lugar de valorar el conocimiento en sí”, denuncia. “La ciencia española está volcada en lo de siempre: hacer edificios y que el político salga en la foto. Las autoridades no se dan cuenta del poder económico que tiene un descubrimiento. Es muy importante proteger y cuidar nuestro legado cultural. Se puede sacar partido”, asegura. A su vez, Josep María Gurt invita al optimismo. “Les aseguro que es una profesión gratificante, nadie lo hace para ganar dinero. Gemma Caballé lo resume así. “Esto es un trabajo muy vocacional. Nunca te harás rico. Y, por cierto, a mí me consta que tampoco Indiana Jones navegaba en el oro…”.

 

Vía: www.lavanguardia.com

Visitas: 2220

Responde a esto

Respuestas a esta discusión

Hola Anibal, creo que expresas muchas de las ideas que comentamos entre colegas.. y coincido en que la crisis como no podía ser de otra manera nos afecta. Entre otras cosas porque los recortes normalmente van encaminados  a los espacios donde la producción no es tangible para quienes por desgracia "la masa dirigente de nuestro Estado" piensan así, y que por supuesto no es así... . No obstante, en relación a la arqueología, yo me empecé a interesar por ella como una necesidad para poder investigar aspectos y cuestiones de la prehistoria yde la protohistoria canaria... para mi es una herramienta que necesitamos los historiadores para resolver hipótesis e interrogantes de nuestro pasado y uqe efectivamente es nuestra necesidad profesional y vocacional la que nos permite seguir en esta rama,,, ya que por desgracia la situación de financiaciones, etc. están muy mal.. lo más, pequeños estudios de impacto y la producción lieteraria que más o menos pueda ir creando cada uno por sus situaciones particulares... desde luego, espero que esto cambie cuanto antes.. y ánimo a todos ya que al menos luchamos y nos formamos en lo que nos gusta...

Un saludo,

Miguel

Piensa que también tendrás que comer!!

Quién no quiere ganarse la vida haciendo aquello que le gusta!?!?



Damián Fernández dijo:

Hombre, pues mi sueño es estudiar arqueología, aunque no se si lo llegare hacer realidad,  pienso que el amante de la historia y de la arquelogía lo hace por amor a dicha materia no para hacer una gran fortuna economica,

andres tezanos dijo:

 Bien escrito un poco dramático quizás, "aquel que quiera estudiar arqueología y ver mundo ya puede ir descargándose el google máps". La arqueología es una de esas grandezas humanas que si no existiera habría que

descubrirla ,de esa forma tan romántica como  aquel hombre que harto de buscar ciudades perdidas en selvas Americanas se resguardo en una cueva salvaguardándose  del agresivo sol y apollado en una de las caras del estrecho pasillo advirtio ciertos geroglifos "milenarios". un saludo  

En paises como UK, Irlanda Alemania o Francia la profesión de arqueología tiene prestigio y está valorada profesional y socialmente. Hay emropesas y la arqueología es mucho más comercial que en España. Por tanto, sí. En el extranjero sí se puede vivir de la arqueología aunque ahora mismo no es buen momento, pero para ninguna profesión!

En buena época tampoco es que sea un boom pero sí se puede. Aunque has de tener en cuenta que es muy sacrificado y requiere mucha disponibildiad por movilidad y horario.

Sayin Mullazadeh dijo:

Pero,¿ se puede vivir el dia a dia de una forma estable con  esta vocación de arqueólogo? Sinceramente esta publicación me ha desanimado un poco... ¿En el extranjero este oficio es igual que en España, o puede llegar a ser muy diferente?

Enhorabuena Marisol. Con ese optimismo seguro que sacas provecho de cualquier situación! ;)

MARISOL ENCINAS MANCHADO dijo:

La verdad es que coincido con vosotros: actualmente las cosas están muy negras, pero cuando estás en el campo excavando se te olvidan todos los males. Es un trabajo muy gratificante. 

No obstante, supongo que todos los que nos dedicamos a esto estamos hartos de escuchar que "ya pasará el bache y llegarán tiempos mejores". No me sirve el mal de muchos como consuelo. A día de hoy llevo ya 6 meses sin trabajo y sin paro, pero estoy aprovechando la maldita crisis para seguir formándome; en octubre comenzaré el Doctorado. Aún así, muchas veces me pregunto si el esfuerzo merece la pena, pero la respuesta es clara: SÍ, siempre merece la pena luchar por lo que a uno le gusta.

Hola Adrián.

Bueno, lo del optimismo va por rachas. Ya son 13 meses sin curro, así que la situación es la que es. No obstante, sigo en mis trece. Terminé el Máster y me faltan 4 asignaturas para terminar Historia del Arte; en cuanto al Doctorado, pretendo terminarlo para finales del año que viene y voy haciendo algún cursillo de informática aplicada a la arqueología y de antropología, que nunca está de más. Sólo digo esto con intención de animar a todos aquellos que, como yo, viven la Historia y la Arqueología pero ahora mismo no pueden vivir de ella. Creo en la importancia de nuestra profesión y, a pesar de la situación, sigo manteniendo que merece la pena luchar por lo que a uno le gusta.  En fin, será que hoy toca día optimista. Un saludo y ánimo para todos, que de esta salimos (si algo no puede empeorar más sólo cabe que mejore).
Adrián Carretón dijo:

Enhorabuena Marisol. Con ese optimismo seguro que sacas provecho de cualquier situación! ;)

MARISOL ENCINAS MANCHADO dijo:

La verdad es que coincido con vosotros: actualmente las cosas están muy negras, pero cuando estás en el campo excavando se te olvidan todos los males. Es un trabajo muy gratificante. 

No obstante, supongo que todos los que nos dedicamos a esto estamos hartos de escuchar que "ya pasará el bache y llegarán tiempos mejores". No me sirve el mal de muchos como consuelo. A día de hoy llevo ya 6 meses sin trabajo y sin paro, pero estoy aprovechando la maldita crisis para seguir formándome; en octubre comenzaré el Doctorado. Aún así, muchas veces me pregunto si el esfuerzo merece la pena, pero la respuesta es clara: SÍ, siempre merece la pena luchar por lo que a uno le gusta.

hay arqueologo que si se han enriquecido ........................a mi me quisieron pagar por decir que no salia nada

Hola Amigos  urgente, me gustaria saber el origen real de estos monolitos y el año de su creacion y mucho mas, mi socio y yo lo encontramos en una corrdillera de mi pais Bolivia junto con otros de mayor tamaño y misma forma si aguien puede ayudarme a desifralo estare muy agradecido que me envien informacion a mi correo jarentrambasaguas@hotmail.com

gracias

Buenas tardes a todos.

 

lamentablemente veo con tristeza que el "mal" de la arqueología muchas veces ronda en lo econónico; tengo el gusto de ser hermano masón, de un Arqueologo, aquí en Guatemala, y me comenta sobre el "poco" poquísimo campo que existe en nuestro medio....

habiendo tanto por re descubrir, analizar, e investigar, a nadie (entiéndase los burocratas del mafia-Estado) le interesa el subsidiar la investigación arqueológica, siendo además de retrogarda, estupido; ya que no sólo alimentaría enormemente nuestro acervo cultural, proporcionando a todos los guatemaltecos una identidad propia, sino que también es una fuente inagotable de ingresos al Estado.

Este año empecé estudiando arqueología y quisiera saber si se puede vivir de eso?

haz una carrera que puedas comer de ella ,y cuando consigas eso haz un master de arqueologia ,y ya eres arqueologo

En efecto, lo que hace un buen arqueólogo no es tanto el descubrimiento en sí, cuanto la interpretación que se da del mismo...Efectivamente al objeto le toca contar la historia, no al arqueólogo,  para eso es necesario respetar la cultura, al hombre, al pueblo,   para que ellos cuenten su historia... Me encanto leerte.

RSS

Destacamos

Historia y Arqueología TV


Descubre nuestro nuevo Canal de Televisión donde encontrarás toda la información sobre Prehistoria, Historia, Arte y Arqueología en www.dailymotion.com/historiayarqueologia.

Radio Historia y Arqueología

Descubre nuestra Emisora Oficial de Radio en http://historiayarqueologia.ivoox.com

Suscríbete a la REHA

Introduce tu Correo Electrónico y suscríbete a las Noticias de la Red Española de Historia y Arqueología:

Cortesía de FeedBurner

Apoya a la REHA

Apadrina a la Red Española de Historia y Arqueología
Apadrina a la REHA
Ayuda a la Red Española de Historia y Arqueología a través de Paypal.

Actividad de los Grupos de Formación, Oposiciones y Empleo

UNIVERSIDAD >  Ver todos

-------------------------------------------

OPOSICIONES >  Ver todos

-------------------------------------------

TABLÓN DE EMPLEO >  Ver todos

*** Accede a todo los Grupos

Nuestro Twitter Oficial

© 2017   Creado por Aníbal Clemente Cristóbal.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio