El arqueólogo español Julio Martínez Santa-Olalla y el dirigente nazi Heinrich Himmler analizan la colección visigoda del Museo Arqueológico Nacional, en Madrid, en octubre de 1940

El arqueólogo español Julio Martínez Santa-Olalla y el dirigente nazi Heinrich Himmler analizan la colección visigoda del Museo Arqueológico Nacional, en Madrid, en octubre de 1940

DIARIO EL PAÍS

A la caza del tesoro visigodo que los nazis se llevaron

El Museo Arqueológico Nacional quiere recuperar los restos de la necrópolis de Castiltierra, que la Falange mandó a Alemania para complacer a Himmler

 

Alrededores del municipio de Fresno de Cantespino (Segovia), en la zona donde se halla la necrópolis de Castiltierra.

Alrededores del municipio de Fresno de Cantespino (Segovia), en la zona donde se halla la necrópolis de Castiltierra. SANTI BURGOS

Cuenta Aurelia de la Iglesia que su padre participó hace décadas en la excavación de la necrópolis de Castiltierra (Segovia). Que desenterró seis copas de oro y se las dio al jefe de la expedición. “A cambio recibió un vestido rojo que hemos llevado todas las primas”. En su pueblo, Pajares de Fresno, “el vestido rojo de los arqueólogos” es célebre. En la comarca todos conocen el expolio de Castiltierra, una necrópolis visigoda excavada en los años treinta y cuarenta y saqueada durante décadas. Muchos campesinos dieron con auténticos tesoros cuando araban sus campos. Hubo espabilados con detectores de metales que encontraron sortijas y broches. El resultado fue la desaparición de reliquias de gran valor. Lo que diferencia Castiltierra de otros yacimientos es que parte de.... La falange española convenció al mismísimo Heinrich Himmler de que esos huesos y ajuares serían de enorme valor para apuntalar su tesis de la supremacía racial. No lo consiguió, pero por el camino los alemanes se llevaron piezas que nunca volvieron y que España quiere ahora recuperar.

Sergio Vidal, responsable de Antigüedades Medievales del Museo Arqueológico Nacional, explica que Castiltierra es una de las necrópolis más importantes de la época visigoda en la península. “El expolio ha hecho que algunas de las piezas estén fuera. Durante las excavaciones de [Julio Martínez] Santa-Olalla, se enviaron decenas de objetos a Alemania para restaurar y no regresaron”. Ahora tratan de “recabar pruebas” para demostrar que el material viajó a Alemania “de forma temporal”.

A las afueras de Castiltierra, donde está la necrópolis, al pie de la ermita del Corporario, nadie diría que se esconde un vergonzoso fragmento de la Historia. No hay carteles ni señales que adviertan de la necrópolis. Apenas girasoles, trigo y tierra yerma, en las faldas del Cerro del Moro, la colina que fue testigo de una sangrienta batalla. “Siendo yo niña, allí aparecían muchos huesos. Está claro que murió mucha gente”, recuerda De la Iglesia. Rafael Fernández, alcalde del vecino Fresno de Cantespino, también encontró restos. “Había un montón de tumbas. De cualquier sitio que se cavaba salían cosas. Sortijas, asas de cubos y, sobre todo, collares. Pero nadie le daba importancia. Cualquiera se llevaba lo que le daba la gana”. En el Ayuntamiento guarda una copia del listado de jornales de los que desenterraron la necrópolis en los treinta. En ella, aparece el padre de De la Iglesia, que cobró 120 pesetas por 24 jornadas en las excavaciones que dirigieron Emilio Camps y Joaquín María de Navascués (1932-1935) y de cuyos hallazgos ha publicado este año el Museo Arqueológico Nacional un detallado recuento. Seis años más tarde, vino la expedición hispano-alemana de Santa-Olalla.

Piezas procedentes de la campaña de excavaciones realizada en Castiltierra entre 1932 y 1935.

Piezas procedentes de la campaña de excavaciones realizada en Castiltierra entre 1932 y 1935. ESTUDIO SOMMAR S. L.

El Adelantado de Segovia del 21 de octubre de 1940 titulaba: “Madrid ha tributado un recibimiento entusiasta a Heinrich Himmler”. En un subtítulo, explicaba: “En El Pardo, el Reich-Führer fue recibido por el Caudillo”. Durante esa visita a España, Santa-Olalla fue el guía y traductor del capo de las SS: había sido lector universitario en Bonn en los veinte y hablaba alemán.

Un relato de la vinculación de Santa-Olalla con la Alemania nazi lo escribió hace ocho años Jacinto Antón en este diario tras la publicación de una investigación de Francisco Gracia, Catedrático de Prehistoria de la Universidad de Barcelona. “Santa-Olalla y Himmler coinciden en su interés por el mundo visigodo por cuestiones profesionales e ideológicas. Para vincular ambos regímenes era útil encontrar elementos que conectaran España y Alemania al mundo visigodo y a las migraciones germánicas”, explica Gracia. Castiltierra es otra prueba de que la arqueología fue un apoyo esencial a la ideología nacional socialista, cree Gracia.

Durante la visita de Himmler a España, el arqueólogo español le acompañó a Toledo, al Escorial, al Prado y al Arqueológico. En el programa figuraba una visita a Castiltierra el 22 de octubre de 1940, saliendo a las 10.30 de Segovia. Días antes de la llegada prevista de Himmler, Santa-Olalla envió a trabajadores a abrir tumbas de la necrópolis para agasajar al invitado. “Se buscaron en la zona obreros rubios y altos para que Himmler viera la vinculación germánica”, apunta Gracia. El alemán, sin embargo, nunca pisó Castiltierra. La visita se canceló por lluvias y retrasos en el programa.

Aun así, el interés alemán por los restos no cedió. En agosto de 1941 Joachim Werner, subdirector del Instituto Romano-Germánico de Fránfort, participó en las excavaciones dirigidas por Santa-Olalla e informó a Himmler. Exhumaron 401 sepulturas, según el Arqueológico. Un representante de la Gestapo en España y dos de la embajada alemana estuvieron presentes, cuenta Gracia.

El material fue enviado a Alemania por valija diplomática de Exteriores para su estudio y restauración. Eran sobre todo objetos metálicos: fíbulas, broches, adornos personales, según Gracia. Fueron a Berlín, a la sede de la Ahnenerbe, el brazo de las SS dedicado a demostrar las teorías raciales de Hitler, y de allí se repartieron a Nuremberg, Colonia y Viena.

El material de bronce estaba en mal estado y en Alemania se ofrecieron a someterlos a los procesos químicos necesarios. El viaje de los objetos fue en teoría una asistencia técnica, pero formaba parte de una colaboración más amplia que incluía conferencias, intercambio de investigaciones y fotos. Sin embargo, el entusiasmo hispano alemán por Castiltierra pronto se desvaneció. El régimen nazi tenía otros frentes que atender, en particular el sur de Rusia, Ucrania y Crimea, donde saquearon museos y tumbas visigodas.

Sin inventario

El documento publicado por el Arqueológico detalla que solo volvió a España “una mínima parte” de aquel material. Indica que gran parte de las piezas se encuentra en el Germanisches Nationalmuseum de Núremberg y un número menor en Viena, y que, fruto de esas excavaciones, ingresaron en el Arqueológico Nacional con la colección Santa-Olalla, en 1973, “unas cajas con cráneos y otros restos óseos descontextualizados”. Añade que “reiteradas peticiones y gestiones a través de la Embajada de España no dieron resultado alguno”.



Harman Sassman, de la Universidad de Viena, concluyó en 2012 que “los hallazgos visigodos del Instituto de historia primitiva de Viena proceden con alta probabilidad” de la campaña de Santa-Olalla. Afirma que llegaron allí de mano de un coleccionista privado, Karl Mossler. Señala también que Werner, el alemán que excavó en Castiltierra, estudió durante dos semestres en Viena.

Gracia cuenta que parte del problema es que el material no se inventarió, y que los que abrieron las cajas en Alemania no podían saber a quién correspondía cada pieza. “No es posible saber qué es lo que falta”. A ello se le añade la aparición de supuestas falsificaciones.

Fernández, el alcalde de Fresno, cuenta que en Castiltierra a nadie le importó que aquello se enviara a Alemania: “Eran cosas que estorbaban”. Con el tiempo, su valor es evidente. “Hace 10 años arreglamos los alrededores de la ermita y salieron muchísimos huesos. Si excavan ahora, seguro que todavía encuentran de todo”, piensa el alcalde. Y asegura que hace años le pidieron a la Junta de Castilla y León fondos para un proyecto en el que reproducirían la necrópolis, pero les dijeron que era muy caro.

Vidal, del Arqueológico, explica que están “tratando de recuperar trámites que se hicieron hace tiempo para conseguir pruebas de que el préstamo era temporal”. Primero, cuenta, hay que localizar las piezas y ver su estado legal. Al haber pasado muchas décadas, los arqueólogos temen toparse con la usucapión, cuando la propiedad prescribe con el paso del tiempo. Un vistazo por Internet da una idea de la dispersión de los objetos. Aun así, asegura que la mayoría de las piezas de Castiltierra descansa en el Arqueológico y no en el extranjero. El experto cree que en Castiltierra “merecería la pena hacer sondeos” para saber qué queda enterrado. “El interés científico es evidente, pero son las instituciones las que tienen que valorar si se muestra al público, porque eso requiere mantenimiento, seguridad…”.

Aurelia de la Iglesia y la legión de parientes de los pueblos de la zona viven ajenos a los vaivenes legales. “Mire, aquí todos vivíamos pobremente. Cuando vinieron los arqueólogos se presentó una gran oportunidad. Los del pueblo sembraban por la noche y durante el día iban a cavar las tumbas”. Aquello forma parte de un pasado remoto. Su presente es otro. El domingo acudirán en procesión a la ermita de Castiltierra, a venerar al cristo del Corporario, edificada sobre los terrenos que Himmler nunca llegó a pisar.

"LAS OPERACIONES" DE CANTOBLANCO"

CAPÍTULO I - DON CAYETANO DE MERGELINA, EL PROTECTOR DE GRATINIANO NIETO, Iº  RECTOR DE LA UAM

Don Cayetano de Mergelina pertenecía a la extrema derecha; habia fundado un centro tradicionalista en Yecla-Murcia; considerado persona "de orden y de derechas" era un devotísimo católico.
Durante la Guerra Civil Española contribuia semanalmente a la celebración de una misa dominical y gracias a sus gestiones económicas logró poner a buen recaudo a Nieto Gallo y a otro de sus compinches, Pérez Villanueva  sobornando a la embajada chilena.
Mergelina  logró esconder a los falangistas  Gratiniano Nieto Iº rector de la UAM y futuro excavador en Iruña Veleia y a Joaquín Pérez Villanueva en la embajada chilena pagando por ello y por cada uno de ellos la abultada cifra para la época de 25 pesetas diarias hasta que éstos lograron huir de Madrid.
Miembro durante la guerra del S.I.P.M. (Servicio de información político-militar) del  1º Cuerpo del Ejército Nacional.
Por orden directa del Generalísimo Franco, de 27 de Septiembre de 1938, los servicios en el S.I.P.M. eran equivalentes a servir en el Ejército Nacional, y como director del Museo Arqueológico Nacional fue una pieza clave para conocer desde dentro todo lo relativo a la exportación al extranjero de obras de arte.

Fuente Alfredo Mederos Martín en su obra: Cayetano de Mergelina, Catedrático de Arqueología y Director del Museo Arqueológico Nacional. 

Don Cayetano de Mergelina era un hombre de acción, un rambo capaz de planificar intrincadas operaciones no exentas de graves peligros. Una de sus mas sonadas incursiones fue la que protagonizó haciendo cruzar a Navascués por el frente del Tajo hacia la zona nacional con un tesoro de mas de 2.000 monedas ibéricas.

Al finalizar la guerra fue recompensado con el nombramiento de rector de la Universidad de Valladolid por el Generalísimo el 26-10-1939.

LA NOMENCLATURA

Gratiniano Nieto y otras altas personalidades

CAPÍTULO II-  DE CÓMO QUISIERON HACER CELTA A LA DAMA DE ELCHE 

Un proyecto falangista: La Dama de Elche es celta.

En el III año triunfal de la cruzada, 1938, Santa Olalla, uno de los máximos exponentes de la intelectualidad del régimen presentó "Esquema Paletnológico"; la visión de la Prehistoria Hispánica desde el punto de vista Franquista. 

La característica de este hierro I que llamamos ibérico, o mejor
iberizante, es el que en un ambiente fundamentalmente céltico, y en nada básico distinto del
hierro I céltico del resto del país, actúan de forma cada vez mas intensa elementos
mediterráneos, orientales unos, que aportaron fenicios (aquí exceptúese el foco narbonensemarsellés)
y púnicos de la primera hora, y clásicos otros y con ellos también orientalizantes,
traídos por los colonos griegos y sobre todo en gran cantidad por los púnicos. (MARTINEZ
SANTA OLALLA 1941, p.160).

LA NOMENCLATURA EN UNO DE SUS CÓNCLAVES

Gratiniano Nieto y la Jerarquía Franquista juraron hacer un búnker en Cantoblanco

 
Sánchez Agesta I Rector de la UAM; en 1968 es nombrado Presidente de la comisión promotora de la Universidad Autónoma de Madrid, en la que fue designado Rector en 1972.
(Granada, 1914-Madrid, 1997) Político, jurista e historiador español. Militó en la Asociación Católica Nacional de Propagandistas y fue uno de los principales forjadores del constitucionalismo franquista, sobre todo al elaborar la Ley Orgánica del Estado (1967). 
Miembro del Opus Dei, procurador en Cortes entre 1971 y 1977, fue nombrado Ministro de Educación del gobierno de Carrero Blanco el 9 de junio de 1973.

El ministro secretario del partido, José Luis Arrese, expresó incluso a Himmler su interés por crear en España una organización similar a la Ahnenerbe nazi y dependiente exclusivamente de Falange, para controlar las bases ideológicas de la prehistoria y la arqueología españolas. En 1941, el arqueólogo Julio Martínez Santa Olalla, comisario general de Excavaciones, que trabó amistad y se carteaba con Himmler, patrono de la Ahnenerbe, solicitó al reichsführer ¡que le enviara una foto dedicada! La apasionante y pormenorizada investigación de Francisco Gracia forma parte del libro que prepara sobre la arqueología española entre 1939 y 1956 y que aparecerá a final de año.
Buen amigo de Sievers, el camisa vieja Santa Olalla (Burgos, 1905-Madrid-1972), explica Gracia, es el hombre clave en la relación con la arqueología nazi. Su idea de la "arianización de España" por los celtas y su ninguneo de los íberos era desde luego digna de la Ahnenerbe. Profesor en la Universidad de Bonn entre 1927 y 1931, germanófilo e hijo de un general amigo de Franco, en marzo de 1939 fue nombrado comisario general de Excavaciones. A partir de ese año, intensificó los contactos con las instituciones arqueológicas de la Alemania nazi.

Francisco Gracia recalca que el terreno ya estaba abonado merced al interés de la Ahnenerbe por España, que se centraba especialmente en el arte rupestre, los visigodos y sobre todo la cultura antigua de las Canarias, donde los nazis confiaban encontrar testimonios de una ancestral raza aria pura de la que serían miembros los primitivos canarios. 

El prehistoriador de la organización, Hermann Wirth, que buscaba la Atlántida, consideraba que las islas eran restos meridionales del gran continente sumergido, patria de origen de los arios. La expedición debía realizarla en 1939 Otto Huth, otro de los investigadores de la Ahnenerbe, especialista en antiguas creencias espirituales arias, que proyectaba rastrear las viejas prácticas religiosas de los isleños y estaba entusiasmado con los rumores de momias guanches de trenzas rubias. Excavarían y harían mediciones craneales de los canarios. La expedición, sin embargo, quedó pospuesta indefinidamente a causa de la II Guerra Mundial, aunque Santa Olalla proporcionó mucho material documental a la Ahnenerbe.

En 1934 y 1936, una misión del Frobenius Institute estudiaba el arte rupestre del norte y noreste de la Península con un equipo en el que figuraban personajes que destacarían en la Ahnenerbe, como Franz Altheim y la atractiva Erika Trautmann (muy querida por Goering). Posteriormente, como pareja sentimental y miembros ambos de las SS, hicieron investigación racial por Europa y Oriente Próximo -en un ambiente digno de Indiana Jones y la última cruzada-, y de paso espionaje militar para la SD.

En octubre de 1940, cuando Himmler realizó su célebre visita a España, Santa Olalla fue asignado a su séquito y le acompañó a El Escorial, el alcázar de Toledo, al Museo de Prado y al Arqueológico Nacional. El reichsführer quedó contento y el arqueólogo falangista recibió una invitación personal de Himmler para desplazarse a Alemania y estudiar con los jefes de la Ahnenerbe planes de colaboración. El comisario general de Excavaciones fue recibido en el aeropuerto de Tempelhof por el propio Sievers y el standartenführer (coronel de las SS), Von Uslar. Nuestro arqueólogo concretó varios acuerdos en la sede de la organización nazi, como la realización de un ciclo de conferencias del propio Santa Olalla en diversas ciudades alemanas, la publicación a cargo de la Ahnenerbe de un trabajo suyo sobre los godos en España y el intercambio de expertos para participar en diversas intervenciones arqueológicas. Los alemanes estaban encantados de haber encontrado un interlocutor como Santa Olalla y por orden del propio Himmler se empezó a suministrar a la comisaría general de excavaciones material técnico imposible de encontrar en España como película, placas AGFA y papel de revelado de alta calidad. Se ayudó a los colegas españoles también en la fotografía aérea de yacimientos desde el Ministerio del Aire del Reich: no en balde los alemanes conocían bien los cielos de España. Santa Olalla también aceptó invitaciones de la Amt Rosemberg para dar conferencias en Alemania.

La primera gran colaboración entre la Comisaría General de Excavaciones y la Ahnenerbe, explica Francisco Gracia, debía ser la intervención en la necrópolis visigoda de Castiltierra (Segovia), para la que el ministro José Luis Arrese cursó en julio de 1941 una invitación especial a Himmler y a Sievers, "para demostrar la camaradería de falangistas y nacionalsocialistas en el terreno científico, y de manera especial en el estudio de nuestros comunes problemas culturales y raciales". Iba a ser la primera gran excavación (arqueológica: fosas se habían cavado ya muchas) patrocinada por Falange y querían contar con las SS. Santa Olalla se mostraba predispuesto a participar luego, en gentil intercambio, con otros miembros de Falange en la excavación de una necrópolis goda en la Ucrania ocupada por el Ejército alemán. Francisco Gracia apunta que el español tenía interés en sumarse al saqueo de los yacimientos prehistóricos ucranios al que estaban entregados los colegas nazis. Es difícil saber si Santa Olalla imaginaba qué ambiente se respiraba realmente por allí, donde la ciencia de las SS y los einsatztgruppen que asesinaban en masa iban de la mano. De hecho, existía el proyecto de enviar un sonderkommando de la Ahnenerbe al Cáucaso para dilucidar la judeidad de grupos étnicos de las montañas, con la finalidad imaginable. Por suerte para el alma de Santa Olalla (y quizá para su cuello), los nazis no tenían mucho interés en que fueran extranjeros por allí, ni siquiera los muy amigos.

En cuanto a la participación de las SS en la excavación de Segovia, había mucho trabajo que hacer en el Este ("Encargos de carácter más urgente en el marco de la guerra total", señala Sievers a Santa Olalla) y Himmler escribió a Arrese agradeciendo la invitación y prometiendo ayuda para cuando terminaran en Rusia "las operaciones militares en curso". El especialista de la Ahnenerbe que debía trabajar en Castiltierra era nada menos que el sturmbannführer Herbert Jankuhn, jefe de arqueología de la organización, responsable del saqueo de los museos del sur de Rusia y enviado al Cáucaso con la SS Panzer Division Viking a buscar el legendario oro de los godos. No obstante, hubo visitas de las SS al yacimiento, entre ellas la del obersturmführer Schäfer, el héroe de la Ahnenerbe en el Tíbet. Tras las excavaciones, además, las piezas principales de los ajuares de Castiltierra, especialmente los bronces, fueron llevadas a Berlín, para que la Ahnenerbe se ocupara de su restauración ante la dificultad de hacerlo en España. Luego costó una barbaridad que las devolviesen. Santa Olalla, entretanto, iba cayendo en desgracia por el distanciamiento de Franco de los alemanes y por su mala relación con el marqués de Lozoya, director general de Bellas Artes, así como con otros arqueólogos españoles. Parece que incluso se utilizaron los rumores de que era homosexual.

Los arqueólogos españoles no parecen haberse involucrado directamente en nada siniestro, aunque Gracia tiene constancia de un misterioso envío en 1943 de Santa Olalla a la sede de la Ahnenerbe de restos óseos humanos, de los que se desconoce su origen, para su estudio antropológico...


El III rector de la UAM Don Gratiniano Nieto fue uno de los discípulos mas aventajados del señor Santolalla 
LA GRAN INQUISICIÓN

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